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La adicción a las redes sociales activa las mismas áreas del cerebro que la cocaína

La adicción a las redes sociales activa las mismas áreas del cerebro que la cocaína

Un estudio de la Clínica de Desintoxicación Hospitalaria del Hospital NISA Aguas Vivas de Valencia alerta del peligro de las redes sociales. Y es que, según el estudio, la adicción a las redes sociales activa las mismas áreas del cerebro que la cocaína, el alcohol o el éxtasis.
 
El estudio, realizado por el Doctor Augusto Zafra y la Doctora Alejandra González, trata de hacer ver que las redes sociales no sólo son beneficiosas, sino que el abuso de las mismas conlleva ciertos riesgos. En este sentido, los doctores destacan que en los últimos años “se han detectado en personas cada vez más jóvenes la adicción a las redes sociales”.

Como causas de la adicción a las redes sociales, el informe señala al auge de smartphones, tablets u ordenadores, el fácil acceso a Internet o la legalidad de su acceso. “Estos factores junto con la ignorancia, la permisividad o la inexistencia de filtros de control hacen que cada vez existan más personas que sienten un impulso irrefrenable de estar permanentemente conectados a Internet, de mirar compulsivamente el móvil para detectar la última actualización en Facebook, de comunicar en tiempo real sus cambios emocionales o de detectar qué dice el último globito verde del whatsapp”, destacan los doctores quienes avisan de que toda esta información “permanece en la Red”.

Internet, la movilidad y las redes sociales han hecho que cada vez más personas padezcan trastornos como FOMO (miedo a perderse algo), Whatsappitis (adicción al WhatsApp), Nomofobia (ansiedad por perder o haberse olvidado el móvil), phubbing (uso compulsivo del smartphone sin prestar atención a quienes nos acompañan) o Vibranxiaety (la llamada percepción de la vibración).

“La adicción a las redes sociales como trastorno adictivo del comportamiento es una realidad en los últimos años. Existen alertas serias sobre su impacto en la población cada vez más joven que realizan un uso abusivo y caen un una dependencia similar a personas con problema de alcoholismo, cocaína o cannabis… activando a nivel cerebral las mismas áreas de refuerzo que lo harían sustancias tan tóxicas y adictivas como la cocaína, el alcohol o el éxtasis.

Al estudiar a la personas con este comportamiento repetitivo, obsesivo y patológico encontramos a personas que suelen tener importantes dificultades en las relaciones humanas y en la comunicación personal, tendentes a una baja autoestima; de carácter introvertido y que van entrando en un progresivo aletargamiento de lo que sucede a su alrededor, tanto en los estudios, como a nivel de relación”, explican los doctores.

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