Reportajes especiales

La vida sin software

La vida sin software

Ya había escrito este tipo de artículo antes. Mi editor me pidió que abandonara los programas de mi PC durante una semana y que en su lugar dependiera únicamente de las aplicaciones hospedadas en la Red. Después, podría volver a mis programas “verdaderos”, e informar acerca de mis experiencias con los sustitutos existentes en línea. Pero mi pequeña aventura tuvo un final inesperado: tres semanas más tarde, todavía estaba trabajando en la Web, sin planes de volver permanentemente a Office o la mayoría de las otras aplicaciones de productividad que solía encontrar imprescindibles. Claro, las aplicaciones en línea no pueden hacer ciertas cosas, como digitalizar y grabar CD, ni captar instantáneas de la pantalla. Pero para la mayoría de las cosas que hago, la conveniencia de almacenar y editar mis documentos y correo en línea compensan con creces las desventajas y la falta de ciertas funciones en Google Docs, Zoho Office, Gmail y demás. Google y Zoho proporcionan todas las herramientas que necesito y otros sitios como ThinkFree ofrecen características similares. La Web no puede reemplazar las aplicaciones de escritorio tradicionales si sus necesidades van más allá de las tareas básicas de correo electrónico, procesamiento de textos y hojas de cálculo, o si su conexión a la Internet es lenta. Pero le sorprenderá saber todo lo que puede hacer desde un navegador. Además, los conjuntos de programas de oficina en línea le permiten hacer algo que las aplicaciones instaladas localmente no pueden: colaborar con otros en documentos en tiempo real, independientemente de la ubicación física de cada persona. He aquí lo que me convirtió en un verdadero creyente, y lo que usted puede esperar si decide probarlo. El fin de una adicción Mi nombre es Scott y soy un Out–look-ó—lico. Aunque puedo prescindir del resto del conjunto de programas de oficina de Microsoft, la sola perspectiva de abandonar mi precioso cliente de correo electrónico y gerente de información personal en el escritorio me da palpitaciones. No obstante, configuré Gmail de manera que recogiera el correo POP3 que anteriormente leía con Outlook. Como había configurado a Outlook para que dejara los mensajes en el servidor durante dos semanas, Gmail recopiló casi todo mi correo electrónico actual, lo que facilitó significativamente la transición. También fue fácil configurar a Gmail para que usara la dirección de respuesta de mi cuenta POP3 en vez de mi dirección de Gmail. Nadie notó que Outlook estaba desactivado y que Gmail se encargaba de todo. Sí tuve que acostumbrarme a usar las etiquetas de Gmail –etiquetas de temas que usted crea y asigna a los mensajes que permanecen en la bandeja de entrada del usuario– en vez de las carpetas de Outlook para organizar mi correo, pero ahora que me he acostumbrado a ellas, las prefiero. Con las etiquetas, los nuevos mensajes que llegan relacionados con el mismo hilo reciben la misma etiqueta automáticamente (también les puedo agregar otras etiquetas) y el hilo entero siempre regresa a mi bandeja de entrada conjuntamente con el nuevo mensaje. Como resultado, archivo el correo intrépidamente, pues sé que volverá a aparecer cuando lo necesite. Todavía tengo que lidiar con mi bandeja de entrada a diario, pero ahora está prácticamente vacía casi siempre. Por último, exporté mis contactos y calendario de Outlook a archivos CSV (lea las instrucciones en find.pcworld.com/58917), los importé en Gmail y en Google Calendar, y de pronto ya no dependía de Outlook para nada. Gmail no ofrece una manera fácil de importar el correo electrónico anterior desde los clientes en el escritorio (esto sería magnífico, señores), pero las dos veces que necesité ver un mensaje viejo, simplemente abrí Outlook, eché un vistazo y lo volví a cerrar. Aquellas personas que usan correo electrónico IMAP no tendrían este problema, ya que todo el correo IMAP se almacena en el servidor y Gmail puede recogerlo allí fácilmente. Al principio, me preocupaba perder la capacidad que tiene Outlook para integrar las tareas de calendario y correo electrónico. Usted puede arrastrar un mensaje de Outlook y soltarlo en su calendario para crear una cita; Outlook pone el cuerpo del correo electrónico en la descripción de la cita y usa el asunto del mensaje como el asunto de la cita. Pero Google es incluso mejor: escoja Crear evento mientras lee un mensaje de Gmail y el programa buscará las fechas y horas en el mensaje para llenar los diversos campos del Calendario por usted. Este método, sin embargo, sólo trabaja si el mensaje está escrito en inglés. Obtenga mayor información de este artículo en la revista PC World México edición diciembre de 2007.

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