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Las 10 peores molestias de la Web

Las 10 peores molestias de la Web

En su relativamente corta vida, la World Wide Web ha hecho que muchas de nuestras más tediosas y mundanas tareas sean más rápidas y fáciles de hacer. Pero todavía hay un número sorprendente de actividades –desde ayudarnos a comprar boletos para un concierto hasta proteger nuestra identidad– que, por una razón u otra, la Web no puede hacer aún de manera correcta, lo que genera la ira hasta de los usuarios más pacientes. Aquí echamos un vistazo a diez de las peores. Más allá de esos problemas obvios y molestos como el correo indeseado, los intentos de phishing, los virus y los programas espías, existen otras numerosas frustraciones que son comunes en la Web –algunas datan de los primeros tiempos de la Red– y aun hoy permanecen sin solución. Pedimos a los visitantes de nuestros foros que identificaran lo que consideran los aspectos más disfuncionales de la Web y luego realizamos una encuesta entre nuestros lectores con el fin de averiguar cuáles de estos problemas les parecen más irritantes. Para cada dificultad identificamos un “factor de irritación”, es decir, el porcentaje de lectores que se encontraban “muy molestos” o “enfurecidos” a causa del problema. Comenzamos con aquellos que más fastidian a nuestros lectores y continuamos en orden decreciente. 1 Privacidad cuestionable Factor de irritación: 69 por ciento Muchos sitios Web de negocios –especialmente en las áreas de salud y finanzas– mantienen información confidencial de sus usuarios. La gran mayoría de estos sitios ha establecido políticas de privacidad para determinar qué información se recopila y cuáles son los derechos de los usuarios. Pero el lenguaje legal usado en estas políticas es tan complejo que a menudo los clientes no pueden entenderlo, lo que los hace sentir inseguros de que sus datos privados quedan a salvo de ser usados de manera indebida. La declaración de privacidad de la tienda en línea Amazon.com, por ejemplo, es un documento de 2.700 palabras lleno de misteriosos términos legales. Usted necesitará buena suerte para entender sus derechos si no cuenta con un doctorado en leyes. Las políticas de privacidad en muchos sitios Web le brindan a los sitios amplia discreción sobre cómo usar los datos privados, incluso el derecho a usar sus datos para hacer propaganda de otros productos o servicios a los miembros, y el derecho a compartir los datos con terceros no identificados, lo que deja expuesta a la persona que dio su información. Los defensores de los consumidores han encontrado que este problema es extremadamente difícil de corregir debido a que los propietarios de los sitios (por medio de sus abogados) hacen lo imposible para evitar responsabilidades legales. Por supuesto, usted puede optar por no participar en sitios Web que parezcan tomarse libertades con sus datos. Pero, a no ser que contrate a un abogado que estudie esa política de privacidad, ¿cómo hace para determinar si un sitio no es de fiar antes de que sea demasiado tarde? 2 Formularios en línea con dificultades Factor de irritación: 65 por ciento Llenar un simple formulario en línea –para algo importante como solicitar un préstamo o algo tan mundano cómo inscribirse en un sitio de noticias– puede convertirse en un ciclo interminable de molestas actualizaciones del navegador. Esto se debe a que a veces los formularios en línea mezclan los campos requeridos y los opcionales sin hacer una clara distinción entre ambos. Al llenar el formulario, usted puede saltarse un campo requerido y entonces tiene que empezar a llenarlo desde cero, ya que el sitio limpia todo el formulario automáticamente. Para ser justos, las cosas han mejorado, pues las compañías han comenzado a darse cuenta de que la frustración de los usuarios puede dañar su negocio. Pero cuesta entender por qué este problema persiste si es de tan fácil solución. Los diseñadores de sitios Web deben marcar claramente los campos requeridos usando otro color (el rojo funciona muy bien). Y si aun así un usuario comete algún error no hay razón para limpiar todos los campos. Para que todo sea más fácil, los diseñadores de sitios deberían hacer resaltar los campos requeridos que aún permanezcan vacíos. 3 Excesiva comercialización de la Web Factor de irritación: 62 por ciento Anuncios emergentes y subyacentes, comerciales en Flash extremadamente ruidosos, banners que parpadean como luces de sirenas, vídeos publicitarios que arrancan sin que el usuario lo pida… son sólo parte del día a día en la Web. La idea de usar publicidad a cambio de brindar servicios gratis en la Web ha conducido a una comercialización excesiva de la Web, lo que resulta una gran contrariedad para los navegantes. En MySpace, Yahoo y hasta (hay que admitirlo) en PCWorld.com este tipo de publicidad se ha vuelto más agresiva, más molesta e imposible de evitar. En sitios extremadamente sobrecargados, los avisos luchan entre sí para lograr espacio de pantalla y le restan espacio al contenido que el usuario está buscando y por el cuál llegó hasta el sitio en cuestión. ¿El resultado? Velocidades de conexión más lentas, páginas que tardan más en cargar y mucho menos control del usuario sobre su navegador. La publicidad también afecta el contenido de la Web. Cuando los sitios miden el valor del contenido por cuántos ojos son atraídos por los avisos, el contenido inusual, diverso o específico es segregado a favor de contenido más corriente y popular. “Creo que en muchas formas estamos perdiendo el potencial de la Web como lo hicimos con la televisión”, dice Mike Tinsley, un desilusionado usuario de la Web que reside en Columbus, Indiana. “Cuando [la Web] era una novedad ofrecía tanta promesa de ser útil para la educación, la información e incluso el entretenimiento. Sin embargo, al igual que la TV, la Web se ha hundido en el común denominador más bajo y no estoy seguro de que podamos sacarla de allí nunca”, dice Tinsley. La industria del contenido en línea patrocinado por publicidad continuará desarrollando formatos de publicidad innovadores, llamativos y odiosos, por lo que las cosas no mejorarán en el breve plazo. Al mismo tiempo, los fabricantes de navegadores y otros programas utilitarios pueden ofrecer algún alivio con funciones diseñadas para frenar estas molestias. Los fabricantes de navegadores como Microsoft y Mozilla deben, de manera predeterminada, bloquear las animaciones o vídeos publicitarios para evitar que tomen control de la página Web y opaquen al contenido que estamos intentando ver. Como mínimo, deberían proporcionar a los usuarios una forma sencilla de ajustar algunos parámetros manualmente para bloquear estas molestias. 4 La necesidad de normas Factor de irritación: 58 por ciento Pocas cosas enfurecen más que ir a un sitio Web y que le digan a uno: “La página que usted solicitó necesita Internet Explorer para funcionar adecuadamente” El origen histórico de este problema es la compatibilidad incompleta (y algunas veces incorrecta) del Internet Explorer (IE) con las normas fundamentales que se usan para construir las páginas Web. Debido a que IE posee la mayor cuota de mercado entre los distintos navegadores, muchos diseñadores Web construyen sus páginas para que funcionen con el IE, no con las normas. Con el éxito de Firefox, más y más sitios (con la notable excepción de algunos sitios de Microsoft) trabajan de manera adecuada con el navegador de Mozilla. Pero esto aún deja afuera a los usuarios de Opera o Safari. Desde aplicaciones para efectuar transacciones bancarias en línea hasta modernos sitios al estilo Web 2.0, sus páginas tienen problemas para ser cargadas de manera adecuada en todos los navegadores, lo cual obliga a usar diferentes navegadores en diferentes sitios. Si los navegadores fueran construidos para cumplir con un conjunto coherente de normas, este problema desaparecería. Aunque con cada nueva versión del IE ha mejorado su compatibilidad con las normas, el problema persiste debido a que muchos diseñadores de sitios Web continúan codificando para el IE o para el IE y Firefox solamente. 5 Los monstruos de los foros Factor de irritación: 58 por ciento La Internet puede ser una plataforma espaciosa para todo tipo de interacción comunitaria, si los participantes se comportan de manera civilizada. Pero muy a menudo no lo hacen. Escondiéndose detrás de seudónimos y alias, estos monstruos interrumpen conversaciones útiles con absurdas diatribas, destrucción del hilo, insultos personales y lenguaje abusivo, llevando de manera premeditada a los participantes regulares del foro a controversias sin sentido y desarmonía. Estos monstruos acechan por todos lados, en los grupos de Yahoo y Google, en las áreas de comentarios de los blogs, y en los boletines especializados creados para brindar asistencia técnica a los usuarios. El libre y provechoso intercambio de ideas de los que navegan la Web se dificulta cuando los administradores de los foros se ven obligados a moderar discusiones y controlar estrictamente la participación. Pero estas medidas están entre las menos eficaces para mantener la urbanidad y la cordura en los foros en línea. Otro método consiste en que los usuarios se conviertan en su propia policía comunitaria y colectivamente empiecen a hacer caso omiso de esos entrometidos maliciosos. Obtenga mayor información de este artículo en la revista PC World México edición diciembre de 2007.

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