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¿Por qué las redes sociales son tan adictivas?

 ¿Por qué las redes sociales son tan adictivas?

 

No es ningún secreto que las redes sociales se han convertido en un medio de comunicación, expresión e interacción que llegó para quedarse. La mayoría de los usuarios de las redes sociales las revisan y escriben varias veces por hora, pero ¿Por qué son tan adictivas las redes sociales?

Sin duda, las redes sociales están teniendo cada vez más y más penetración, e incluso están surgiendo más redes sociales que con otro formato permiten comunicar los pensamientos de los usuarios; ejemplo de ello es Pinterest o Socialcam. Además de su popularidad, es de destacar que una vez que el usuario está enganchado produce cierta adicción que se ve reflejada en su continua actividad.

¿Qué es lo que produce la adicción?

Recuerdo que hasta hace un par de años atrás escuchaba decir con regularidad a algunos de mis amigos que Facebook y Twitter eran una pérdida de tiempo o que eran una “egoteca”. Hoy día cada vez son más los amigos que pensaban así y ahora descubro que ya abrieron su perfil en línea y que se unieron a esa egoteca como algunos de ellos la llamaban. Algo hay de eso  –como se dice de forma popular–  pues reciente estudio afirmó que los usuarios más activos de Facebook tienen tendencias narcisistas.

Posteriormente, investigadores encontraron evidencia que el acto de revelar información acerca de uno mismo está conectado a las mismas regiones del cerebro que están vinculados a la recompensa. Esto podría ser una razón por la que algunas personas pueden ser adictos a publicar y compartir información en las redes sociales.


Algunos psiquiatras han considerado que se le catalogue a la dependencia de las redes sociales como un nuevo trastorno sicológico. De hecho, ya lo han llamado formalmente Trastorno de Adicción a Facebook (FAD, por sus siglas en inglés).

La Dra Cecilie Schou Andreassen (a la derecha) dirige el Proyecto Facebook Addiction en la Universidad de Bergen. La investigación preliminar por el equipo de Bergen aparentemente sugiere que las personas más jóvenes y las mujeres tienen más probabilidades de volverse adicto a Facebook.

Otro dato de interés este  estudio es la afirmación que la Adicción a los medios de comunicación social puede darse, paradójicamente, en el aislamiento social. Algunos académicos también concuerdan que puede haber un vínculo entre el narcisismo y el uso de Facebook y Twitter. Otros afirman que el uso cada vez mayor de las redes sociales sugiere un colapso en las relaciones interpersonales cara a cara.

Aún faltan algunos datos que definan bien lo que es adicción a las redes sociales

La adicción al internet y a los videojuegos ya son un mal catalogado, por lo que no será ninguna sorpresa que la adicción a los medios sociales en breve sea reconocida como otro más de los males que ha traído la tecnología. No obstante, es importante el bien diferenciar a las redes sociales con la consulta de un nuevo medio de comunicación.

La creciente ola de nuevos usuarios en las redes sociales desde ya nos dejan ver la importancia y aceptación de este medio de socialización. Hoy día Facebook supera los 950 millones, Twitter posee 140 millones y Pinterest goza de 1.3 millones. Google + por su parte reporta 170 millones de suscriptores.

Este enorme volumen sugiere que las personas deben estar recibiendo algo de las redes sociales, por lo que deben de ser bien delimitados los puntos para definirla como adicción. Sería un error catalogar de adicto a la persona que revisa varias veces al día su estado o la necesidad de consultar las noticias a diario mediante las redes sociales.

Lo más responsable en este momento para las empresas que están explotando a los usuarios en las redes sociales es ver qué beneficios sociales (valga la redundancia) de colaboración y culturales se les puede dar al Social Media, y no sólo ver a sus usuarios como una fuente de ingresos económicos.

Aún veo un poco complicado que alguna red social de importancia quiera utilizar su poder para un bien mayoritariamente altruista, por lo que el usuario debe de encontrar la manera de enriquecer sus conocimientos, socialización y cultura con los medios sociales. Y sobre todo hacerse responsable de sí mismo para que la vida virtual no interfiera en su vida en el plano físico.