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‘Social media’ vs libertad de expresión

A propósito del aniversario de Facebook, expertos de la UOC analizaron el presente y futuro de la red social dentro del ecosistema de otras plataformas de social media y su libertad de expresión.

Terminamos un 2020 marcado por la COVID19 y viendo cómo cadenas de televisión interrumpían discursos políticos, redes sociales suspendían cuentas y páginas por difundir información falsa y discursos de odio. Y el 2021, empezó con el asalto al Capitolio por parte de simpatizantes de Donald Trump. Una de las muchas consecuencias del suceso fue la suspensión de la cuenta oficial del entonces Presidente de los Estados Unidos por parte de redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube o Instagram. «Una acción sin precedentes que alimenta el debate sobre la libertad de expresión y que genera dudas sobre si las redes sociales deberían ejercer de editoras de contenido, y sobre hasta qué punto las mismas redes sociales que ahora suspenden perfiles habrían permitido la difusión de fake news y discursos del odio» asegura Alexandre López-Borrull, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

¿Tiene sentido que Facebook o Twitter decidan qué es o no información verdadera? era uno de los interrogantes que hace unos meses, Jorge Carrión se preguntaba en un artículo para el CCCBLab. ¿Suspender cuentas de redes sociales es la mejor forma de luchar contra la desinformación?

«No deberíamos perder de vista que estamos hablando de empresas privadas que tienen derecho a establecer –y establecen– normas de uso respecto a los servicios que ofrecen. Muchos de los que ahora se escandalizan por la aplicación contundente de dichas normas, seguramente se mostrarían igualmente críticos con las plataformas si no reaccionaran ante el uso abusivo que pueden hacer de ellas algunos usuarios» explica Ferran Lalueza, director del Máster universitario en Social Media de la UOC. «Lo que sí debemos exigirles a la hora de aplicar sus normativas son dos cosas: transparencia y coherencia» añade. 

Libertad de expresión, a debate

¿Cómo afecta la acción de suspender, ya sea de forma temporal o permanente, los perfiles y páginas por parte de las grandes empresas de social media en la libertad de expresión? «Si los usuarios saben de antemano bajo qué circunstancias pueden ser suspendidas sus cuentas, y si dicha suspensión responde a propósitos tan legitimados como combatir el discurso del odio o combatir la incitación a la violencia, y si estas medidas se aplican siempre con el mismo nivel, no las considero un ataque a la libertad de expresión. La libertad de expresión no es un derecho absoluto: tiene límites y restricciones tanto en el entorno online como en el entorno offline» argumenta el director de la UOC.

Por su lado, el profesor López-Borrull tiene dudas sobre los protocolos que llevan a cabo las plataformas, debido a la facilidad con que las campañas contrarias a determinados perfiles, puedan provocar su cierre aunque de forma temporal. Él mismo lo plasmó en un artículo en la revista COMeIN, «Así, se entrevé una correlación entre número de usuarios de una red social y la presión por evitar las fake news. Cuanto más grande, cuanto más sistémica es, más presión tiene para controlar contenidos. Pero las reglas del juego no deberían depender del número de usuarios de una red social. Además, se ha de tener claro que cuanto más absoluta es la libertad de expresión en unas redes sociales, más discursos de odio y mentiras se difunden».

Redes, conspiración vs coherencia

Los grupos de Facebook fueron uno de los lugares donde más se difundieron teorías conspiranoicas. En agosto de 2020 Facebook eliminó 790 grupos de este tipo. ¿Hasta qué punto ha sido coherente la red social de Zuckerberg en sus actuaciones? «Esperar a Agosto de 2020 para borrar contenidos y grupos que llevan años es tarde. Si las plataformas y Zuckerberg esperan hasta lo inevitable y actúan cuando no tienen más remedio, nunca habrá prevención sino reacción» advierte López-Borrull.

Para Zuckerberg, parecer incoherente es un mal decididamente menor, según Lalueza. Y sigue: «Coherencia no es el término que emplearía nadie mínimamente familiarizado con la trayectoria de Facebook para definir las actuaciones de esta red social. En general, los gestores de Facebook tienden a regirse por el criterio de perseguir el máximo beneficio a toda costa. Únicamente cuando la presión social y política resulta insoportable reconducen sus decisiones para maquillar sus actuaciones, minimizar en lo posible los escándalos y evitar regulaciones excesivamente estrictas que perjudiquen sus intereses empresariales». 

Las plataformas como Gab y Parler eran hasta ahora solamente conocidas en los círculos de extrema derecha. A partir del llamado de Trump a unirse a ellas han experimentado un enorme crecimiento. Según Cristina Tardàguila son redes mucho más opacas que Twitter o Facebook. ¿Qué consecuencias puede tener esta opacidad dentro del debate sobre social media y libertad de expresión? ¿Volverán los seguidores de Trump a las redes sociales tradicionales o se abrirá una nueva era? 

«Asumimos que las redes sociales podrían ser un entorno donde todo se debatiera y se tuviera pluralidad al seguir a distintos perfiles. Con el aumento de la polarización que lleva a debates rudos, llenos de insultos y mensajes de odio, podría parecer más práctico que cada sector ideológico tuviera su red social. Pero ello sólo nos lleva a mayores burbujas» aclara López-Borrull. Según él, existe un sector de los votantes de Trump que se van a mover en un universo paralelo de redes sociales alternativas como estilo de vida política, sin interacción con los enemigos. Han situado a las grandes plataformas dentro del statu quo contra el cual luchan.

El rol de los expertos en Social Media

Es evidente que los discursos de odio están cada vez más presentes en las redes sociales. La propagación de estos mensajes afecta a los usuarios pero también a los profesionales que a diario gestionan perfiles en redes sociales. ¿Cuál debe ser el papel de estos expertos en redes sociales (Community Managers, Social Media Managers, etcétera) al detectar este tipo de comportamientos? ¿Deben tener una formación ética específica al respecto?.

En este contexto, la alfabetización mediática y el consumo crítico de productos y contenidos es clave tanto para la sociedad como para los expertos en social media. El principal consejo de Alexandre López-Borrull es: «Tener siempre claros los límites, y no variar en función de la persona o el hecho. Además, todos los gestores de comunidades y gestores de contenidos deben también, lamentablemente, desarrollar competencias para poder sobrevivir en entornos donde contenidos de odio y fake news van a campar a sus anchas durante largo tiempo». Para ello, el profesor advierte que los códigos éticos claros, instrucciones claras y apoyo por parte de sus empleadores va a ser necesario, aunque implique aguantar campañas de descrédito o críticas. «La defensa de los derechos humanos y por tanto no bajar la guardia ante el odio será una frontera donde las empresas van a tener que dejar clara su postura» añade.

-Información de la Universitat Oberta de Catalunya

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